Y llegó un tal Pedro Sánchez

Hoy tendrán que perdonarme que escriba este artículo desde mi propia experiencia personal. Algún lector pensará que son cosas que solo me interesan a mí. He decidido escribirlas porque concibo la esperanza de que puedan interesar a otras personas que, como yo, estén convencidas de que vivir, lo que se dice vivir, es buscar y crecer buscando.

Crecí con miedo al socialismo. En aquel entonces, donde me tocó crecer, no se distinguía entre la socialdemocracia y el socialismo marxista que oprimía a los proletarios de los países comunistas. El contacto con seres humanos a los que la pobreza convertía en inferiores, inferiores  a quienes solo nos acercábamos a ellos para recabar sus servicios y para ganarnos el aplauso de nuestro propio ego, el de nuestros iguales y, de paso, el cielo por ayudarles con migajas de caridad; ese contacto, más bien descubrimiento, me hizo comprender con el tiempo en qué consistía ser un inferior.

No todas las personas con apariencia humana tienen el mismo grado de humanidad. En la escala de la evolución, en el nivel más alto se encuentra el individuo de la especie capaz de forjarse un criterio a base de valores éticos, siendo el valor fundamental el reconocimiento de la grandeza suprema y esencial de un ser humano, al margen de accidentes étnicos, económicos y sociales. Consideramos malo a quien carece de ese criterio; lo que nos hace perdernos en disquisiciones tratando de explicarnos la maldad. Objetivamente, quien no logra distinguir la grandeza de su propia especie distinguiendo esa grandeza en los otros y respetando en los otros la suya propia es, sencillamente, un homo sapiens estancado en un grado de evolución inferior, un ser primitivo.

Quiso mi suerte que llegara a comprender algo tan elemental cuando tenía que elegir carrera. Ese algo hizo que me interesara por la política. Ese algo, también,  me fue inclinando hacia el socialismo, un socialismo fundado en dos principios esenciales: el respeto a la libertad de todos los seres humanos, al margen de sus facultades intelectuales y de su grado de evolución; el trabajo por la igualdad sin la cual la auténtica libertad no es posible.

No me sedujo el socialismo del primer PSOE de la transición. Su política me pareció demasiado contaminada por el politiqueo. No voté por Felipe González hasta 1996, y en ese momento lo hice por descarte para evitar que la llamada derecha ganara las elecciones. La primera vez que voté con convicción, con ilusión y con esperanza fue en 2004. Me convenció un tal Zapatero por dedicar su campaña a exponer las medidas sociales que tomaría, de llegar al gobierno. El protagonista de esa campaña no era el partido; el partido era solo un medio. El protagonista de esa campaña era el ciudadano; el ciudadano iba a ser el fin de  una política orientada a conseguir la igualdad, igualdad de libertades, de derechos, de oportunidades para poder ganarse una vida digna. En 2008 volví a votar por Zapatero con mayor convicción, ilusión, esperanza y con una gran alegría por no haberme equivocado la primera vez.

Y entonces llegó la crisis y todos sabemos lo que pasó. A Zapatero le echaron la culpa de todas las catástrofes mundiales olvidando cuanto había logrado su primera legislatura. El miedo cegó a los ciudadanos. La mayoría renunció a toda esperanza y se echó a los pies de los que prometían la salvación. El resultado fue una sociedad sometida que, a cambio de una promesa paternalista de protección, aceptó que creciera la desigualdad, que millones de conciudadanos fueran cayendo en los márgenes del camino para no levantarse más, que la libertad y los derechos se convirtieran en el lujo de quien pudiera pagárselos. La política se embarró con las heces de la corrupción, mientras los ciudadanos callaban, embarrados con las heces del miedo.

Y llegó un tal Pedro Sánchez. Le miro, le escucho y casi no me lo creo. Aquella noche aciaga en que salió de la sede de su partido vilipendiado y derrotado por los suyos, le auguré el futuro que seguramente hubiese sido mi futuro en sus circunstancias. Yo hubiese cogido mi coche y mi familia y me hubiese largado hasta llegar lo más lejos posible de la mezquindad del politiqueo. Pero Sánchez, afortunadamente para todos, está hecho de otra pasta. Sánchez cogió su coche y se fue a conversar con sus compañeros de partido para convencerles de que la política socialista, la política orientada a trabajar por los demás,  no era una entelequia, era una posibilidad si todos renovaban su compromiso con el auténtico socialismo. La mayoría le creyó y le devolvió la secretaría general.

Sánchez pudo llevar el mismo mensaje por España entera, y la mayoría de los españoles le creyeron aunque casi toda la prensa y los adversarios políticos, incluso algunos de los suyos intentaron destruirle con una campaña brutal. Los que perdieron las elecciones hicieron todo lo posible por que Sánchez perdiera la investidura. Y otra vez Sánchez volvió a la carretera con el mismo mensaje de igualdad y fraternidad, de auténtica política al servicio de los gobernados. Y volvió a ganar. ¿Dónde estaría yo, me pregunto, si teniendo su edad y sus conocimientos hubiese tenido que aguantar las dos campañas que aguantó ese hombre? Seguramente lejos, muy lejos de tantos insultos y tantas mentiras; lejos de la prensa dirigida por los poderes financieros para eliminar a la amenaza socialista; lejos de los millones que siguen votando contra los ciudadanos, incluidos ellos mismos; lejos de quienes votaron a aquellos que, aprovechándose del miedo de los cobardes, prometían arrebatar las libertades y los derechos a los más débiles transformando a los españoles en una tribu de individuos primitivos estancados en fobias anteriores a la civilización de los seres humanos.  

Pedro Sánchez no ha huido y, por lo visto, no huirá a ninguna parte. Ayer entró tan tranquilo en el despacho el rey y salió con el encargo de intentar la investidura. Poco después, ante los periodistas, enumeró sus intenciones inmediatas y, como siempre, los puntos clave de su futuro gobierno. ¿No sabe Pedro Sánchez que pierde el tiempo enumerando medidas que la prensa no va a difundir? Claro que lo sabe, pero no le importa. Como en su primera campaña, habla a los ciudadanos, no a los poderes fácticos. Habla como si su investidura fuera posible. ¿No sabe que todos los partidos con representación en el Congreso tienen su voluntad dirigida exclusivamente a los intereses de sus partidos y que la gobernabilidad del país, o sea, el futuro de los ciudadanos les trae al pairo? Lo sabe, claro que lo sabe, pero tiene todas sus facultades ocupadas en trabajar hasta el último momento por dar a los españoles un gobierno dirigido por valores socialistas y no tiene tiempo que perder calculando. Yo, que sí calculo, no consigo animarme el optimismo.

¿Qué pasará si obligan a Pedro Sánchez a convocar nuevas elecciones? Harta del mundanal ruido del politiqueo, solo sé y me interesa lo que me pasará a mí. Y a mí me pasará que volveré a votar por ese hombre de acero de otro planeta con la certeza de que si Pedro Sánchez no puede formar gobierno, nos vamos todos al carajo.

Publicado por MARIA MIR-ROCAFORT - WEB

Bloguera. Columnista

32 comentarios sobre “Y llegó un tal Pedro Sánchez

    1. Por desgracia a pesar de la mala imagen que tienen los políticos, en España es mucho más corrupta la prensa amarilla que existe,solo esta al servicio del capital,J J Ramirez,ya se lo dijo al Concejo de Administración del Mundo,verdades o DINERO.

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  1. María
    Magnifico enfoque. Yo tuve la suerte de nacer con el ADN socialista
    Abuelo en el grupo fundador. Familia comprometida siempre
    Tío fusilado. Padre poniendo tierra por medio temporalmente por haber sido destacado republicano. Por Edo, porque ya vengo de serie no tengo mérito. Me parece obvia mi devoción. Pero me emociona igualmente que personas de criterio, socialmente reconocidas, compartan y pregonan los méritos de un dirigente como Pedro Sanchez. Siempre he pensado que un ingrediente muy importante en la ola de odios y agravios que recibe, incluso entre propios, es la envidia. No es fácil atesorar su coherencia, capacidad de lucha, sus principios, unidos a una presencia que no pasa inadvertida. Espero con ilusión que le permitan gobernar y demostrar que nuestra confianza no es en vano. Un abrazo.

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      1. Hola Maria..Muy buena descripcion de Pedro Sanchez..Hoy en la mañana salio un articulo en MSN donde entrevistaron a Monedero..Se refirio a Sanchez con mucha bajeza moral..Si tienes oportunidad,leelo..Esta publicado en MSN como ya te he dicho antes..Felicidades por tu articulo..

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  2. hola María, hacia tiempo que no leía un artículo tan personal y con el que estuviese tan de acuerdo, gracias por regalarnos tus pensamientos, yo también tengo miedo de que al final entre todos acaben impidiendo la formación de gobierno, pero siempre me queda un puntito de esperanza, en fin inocente que es una, así que otra vez gracias y un saludo.

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    1. Gracias a ti. Tenemos que apoyar nuestra esperanza los unos a los otros, aunque solo nos quede un punito. Ahí tenemos a Pedro Sánchez dándonos ejemplo de perseverancia y tenacidad

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  3. Así es Pedro Sánchez, tal como se refleja en esta reflexión, pura tenacidad y resistencia, además de muchos otros valores que lo hacen ser el mejor candidato a la presidencia de nuestro país. Confío en él plenamente.

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  4. Como siempre dando en la diana, pero estoy ahora mismo viendo en los medios a Casado a Arrimadas a Abascal a Cayetana en todos los medios sin parar de machacar a Sánchez y no se si va a poder salir de esta.

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  5. María, estoy totalmente de acuerdo con lo escrito por vos, os cuento que yo si soy socialdemócrata, vengo del Perú y en los casi 11 años que tengo acá en España, no quise participar en política, pero me toco muy fuerte la infraternidad, la deslealtad de sujetos de su “propio partido”, actuando con bajeza (algunos todavía aún continúan) lo “sacaron” de la Secretaria general, al día siguiente me inscribí en el PSOE, para seguir a un auténtico LÍDER, que transmite confianza, transparencia y sobre todo PROBIDAD. En fin, apreciada María, permitidme suscribir lo escrito por vos, pues también refleja mi sentir en relación a Pedro SÁNCHEZ; un beso y un fraterno abrazo.

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  6. …¡¡¡EXCELENTE ARTÍCULO!!!… Suscribo todos tus comentarios Maria… no por ser socialista desde la infancia… ni porque creo en Pedro desde sus inicios (no ha cambiado ninguno de los valores esenciales)… es honesto… trabajador… coherente… y también he padecido esos pasos que apuntas en tu artículo… No olvido las caras de satisfacción de Aznar y Mariano cuando ganó Zapatero… me dije… ”estos han soltado una patata caliente de dar miedo”… y así fue… (una crisis)… Ni olvido aquella Gestora Alegal socialista y traidora que le ”derrocó”… (increíble en cualquier pensamiento socialista)… Y subrayo que… todo lo que ha conseguido Pedro es gracias a la militancia… a su tesón… y contra TODOS sin excepción… Yo soy de partido… pero si Pedro se va… ¡¡¡me rindo con el!!!… cierro las cuentas bancarias… se acabó el votar… (porque realmente la política me resultaría una auténtica farsa)… y me iría al fin del mundo… ya que perder a un auténtico líder y las soluciones a muchos problemas… me resulta inasumible…

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  7. Hola buenas tardes, te diré que vas muy bien encaminada con tu exposición,( las mal llamadas derechas) y digo las mal llamadas derechas, porque en ningún país llamado democrático la derecha o conservadores a hecho tanto daño al país y a sus ciudadanos como lo han echo en España,

    Dichas derechas de este país a la clase media, trabajadora baja, nos odian, nos tienen asco, solo nos utilizan en periodos de elecciones después se sitúan al lado de los ricos para favorecerles y hundir al resto.
    Pues bien esas mal llamadas derechas o centrists o conservadores a Pedro Sánchez le tienen el mismo odio y asco que a nosotros, no pueden ni ver qué intente acometer medidas en favor del pueblo llano y utilizan a los medios de comunicación afines ( la mayoría de ellos) para descalificar embarrar y difamar a Pedro Sánchez, a sabiendas que van en contra de los intereses de la mayoría de ciudadanos y de España.

    Esas mal llamadas derechas son un cáncer para el pueblo y para el país.

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  8. Hola María,
    Es siempre un placer leer sus textos,pero este que de cierta manera me toca más profundamente.
    Soy nieta de un herido de la guerra civil, socialista, en su día, hasta la médula.
    Nací y crecí en España.A los 16 años inmigré a Suiza, país en el cual todavía resido.
    Cuando me fui de España, era menos, por supuesto sin derecho a voto.
    Cumplí la mayoría, y nunca voté.
    Para que?
    No era residente en mi país, las políticas no me afectaban directamente.
    Así hasta que con la crisis que afectó a nuestro país y por la cual, como usted bien dice Zapatero acabó pagando todos los malos trapos,(que ya venían de herencia del Sr Aznar)
    Entra Rajoy en escena, la crisis se agrava,recortes, desahucios, corruption a manos llenas y un largo etc.Esto me hace reflexionar y saca de mi el instinto socialista, que por años lo tuve aplastado dentro de mi.
    Esto fue como una erupción volcánica.
    Como podía yo ver a personas que les quitaban sus casas,otras,que se pasaban horas y horas en pasillos de hospitales antes de ser atendidos, niños que no tenían ni que comer?
    Me empiezo a interesar más por la política, del país que me vio nacer!

    Entra Pedro Sánchez en la escena política. No conocía a este elegante señor, tanto de presencia física, como verbal y cultural.
    Todo mi activismo político, empieza cuando se derroca a Pedro de SG del PSOE.
    Sentí indignación!
    Como podían, los que se decían socialistas, echar del partido a un político de la talla de Pedro?
    Este hombre que con honor defendió nuestra palabra, el voto de los socialistas,que perdió su escaño como diputado para no apoyar a Rajoy.
    Se abre la carrera de nuevo a la SG del PSOE.
    Esta historia que ya todos conocemos.
    La primera vez que di un voto se lo di a Pedro Sánchez, en su candidatura a SG.
    À Partir de ahí, todas las votaciones que hemos tenido, mi voto es para PSOE, con Pedro al frente.
    Hoy por hoy, no hay político en España, que tenga la sabiduría, conocimiento político e compromiso que tiene este hombre de acero llamado Pedro Sánchez.

    Un saludo María, desde Neuchâtel,Suiza.
    Hasta el próximo encuentro vía lectura!

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    1. Gracias por contarme su historia; es una hermosa historia de responsabilidad y empatía con sus compatriotas. Por supuesto, estoy de acuerdo con todo lo que dice. Un abrazo

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